Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Ética

Reflexiones sobre "El decálogo del abogado"

La abogacía puede ser vista como una profesión perversa, pero en realidad es una bastante noble y sacrificada. Independientemente de la negativa percepción que puedan tener del abogado, SU abogado le cobra por defenderle y velar por sus derechos más preciados. El abogado y profesor uruguayo Eduardo Juan Couture Etcheverry, autor de varios libros sobre derecho, dio vida a lo que hoy día conocemos como “El decálogo del abogado” [1] , donde elabora diez mandamientos que deben considerar cualquier abogado para llevar una práctica exitosa (sin perder la cordura ni la salud en el intento). Estos diez mandamientos de salvación espiritual son los siguientes:

Los honorarios del abogado y del notario

Me atrevería a apostar que la abogacía es una de las profesiones más reguladas en Puerto Rico, sino la más. Comenzando con el riguroso Código de Ética Profesional, los honorarios de abogado- por encima de cualquier hambre de riqueza que piensen puedan sufrir los miembros de esta profesión- están bastante regulados en Puerto Rico. Lo se, todas las profesiones tienen sus propios dramas pero, acá entre nos, el derecho al lamento y lloraíto debería ser uno sacramental, si no constitucional, máxime en la crisis económica y social que atravesamos. Superado el papelón, hablemos algo sobre los honorarios (no precios) que su potencial abogado podría requerirle y cómo éstos también están regulados por nuestros jefes: el Tribunal Supremo de Puerto Rico y su Rama Judicial. Aquí vamos (por si no me creen): 1. Honorarios según el Código de Ética Profesional Canon 24. Fijación de honorarios.