La abogacía puede ser vista como una profesión perversa, pero en realidad es una bastante noble y sacrificada. Independientemente de la negativa percepción que puedan tener del abogado, SU abogado le cobra por defenderle y velar por sus derechos más preciados. El abogado y profesor uruguayo Eduardo Juan Couture Etcheverry, autor de varios libros sobre derecho, dio vida a lo que hoy día conocemos como “El decálogo del abogado” [1] , donde elabora diez mandamientos que deben considerar cualquier abogado para llevar una práctica exitosa (sin perder la cordura ni la salud en el intento). Estos diez mandamientos de salvación espiritual son los siguientes: